SI ME DUELE EL HOMBRO… ¿POR QUÉ ME TRATAN LA PELVIS?

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Habrás oído por ahí que no siempre que nos duele una parte del cuerpo significa que el problema principal se encuentra en esa zona.

Desde el punto de vista global esta afirmación se convierte en un lema.

Nuestro cuerpo es adaptable, continuamente está ajustándose para mantener su equilibrio (y por equilibrio entendemos su confort general, su homeostasis, su normalidad en todos los sistemas que componen el cuerpo), y te sorprendería saber lo rápido que lo hace.

A veces son ajustes leves y temporales, si todo se resuelve bien las estructuras vuelven a su punto de gasto mínimo.

Por ejemplo, si te das un golpe en una mano y te sale hematoma el cuerpo enseguida reacciona para resolver esa lesión.

Durante unos días te dolerá la mano, eso hará que tengas que modificar los movimientos del hombro, el codo y la muñeca, este cambio producirá un gasto extra de energía (por la adaptación del miembro superior, tenemos que aprender a realizar gestos cotidianos, que ya teníamos automatizados, sin dolor y, además, hay gasto extra porque nuestro sistema inmune está resolviendo la contusión).

Si el cuerpo resuelve bien el golpe volveremos a nuestro punto de gasto mínimo, en el que se volverá a adaptar el brazo y realizaremos los movimientos como antes.

 

PERO… ¿Y SI NO ME ADAPTO?

Hay quien habla de la memoria del cuerpo. Para entender esto pondremos un ejemplo claro.

Si te operan, el cuerpo sufre una herida de fuera hacia dentro.

El cerebro se ”desconecta” por un momento (durante el efecto de la anestesia) y cuando vuelve en sí… ¡sorpresa! Una herida profunda que no sabe cómo se ha producido.

En ese momento comienza una labor de reestructuración de tejidos a toda velocidad y, para asegurarse de que no le vuelve a pasar, o por lo menos que esta vez se entere de cuándo y cómo pasa, nuestro cerebro manda a esa zona un montón de nociceptores (receptores del dolor) que alteran la propiocepción consiguiendo que cualquier pequeño roce en esa zona lo percibamos como doloroso.

Cada vez que me algo me toque ahí mi cuerpo se defiende contrayendo musculatura de defensa e iniciando procesos bioquímicos para sentir esa sensación de dolor exagerada.

Imaginemos que tienes esa cicatriz en el abdomen por una operación de apendicitis, de hernia inguinal o de cesárea.

Cada vez que te vistas y roces la zona con la ropa, cada vez que vayas al baño a evacuar heces u orina y te roces la zona con la ropa, cada vez que le des un abrazo a alguien y toques tu abdomen con el de la otra persona, o al tener relaciones sexuales, al dar la vuelta en la cama durmiendo, el roce de la ropa al caminar, al hacer deporte,… habrá gasto extra.

Y por si no fuera poco habrá gasto extra cada vez que las vísceras se muevan (cuando respiras, con los movimientos peristálticos del intestino para hacer avanzar el bolo alimenticio, cada vez que la vejiga se vacía, …), es decir, continuamente hay gasto extra, ya que la cicatriz es profunda, cada vez que alguna víscera se mueva el cuerpo se defenderá para que la zona de la cicatriz quede lo más rígida posible.

Con tal gasto extra de energía nuestra zona de gasto mínimo cambiará y el cuerpo tendrá que adaptarse. Habrá cambios en todos los sistemas, por ejemplo, cambiarán las necesidades de la ingesta, aumentará el estrés o el cuerpo modificará su postura para sentir esos tensiones en ellos tejidos dañados (cicatriz) lo menos posible.

Cualquiera de estas tres cosas nos producirán de nuevo más gasto extra.

Ahí está la memoria del cuerpo. Prefiere gastar más, aunque eso le perjudique, si así puede proteger esa zona que se dañó tanto, a tanta profundidad y sin saber por qué.

 

FISIOTERAPIA GLOBAL

Hace poco una colega me consultó un caso de una paciente que estaba tratando.

Mujer de 30 años que va al baño 12 veces al día o más. Siente urgencia para ir al baño y le cuesta aguantarse. No ha tenido hijos. La valoración perineal revela que, aunque hace contracción, tiene poco tono, sobre todo en el periné posterior.

Mis preguntas fueron:

¿Ha tenido infecciones de orina u hongos vaginales? No

¿Toma la píldora? No

¿Tiene alguna cicatriz? Sí, operada de juanete.

¿De qué pie? ¿Tiene juanete en el otro pie? Del derecho. Sí.

¿Tiene el tórax cerrado, se le marca mucho la cintura? Sí.

La expliqué que desde el punto de vista global del método GDS (que usamos en la clínica como línea principal de tratamiento) es muy probable, con los datos que me ha dado y sin ver a la paciente, que tenga los isquiones (hueso de la nalga) separados, el sacro hacia la horizontal y el coxis en anzuelo. Que se lo revise y me diga para poder decirle más cosas.

Mi colega me confirma que tiene la zona paravertebral tensa, los paravertebrales tensos colocan, con el tiempo, al sacro a la horizontal, y además me da un dato revelador, tiene una pala ilíaca más alta que la otra, ¿cual? La izquierda, me contesta.

Por el cuadro que me describe pienso que seguramente ha tenido algún problema de hombro, así que pregunto por esta patología y efectivamente la paciente el año anterior sufrió fuertes dorsalgias que le acabaron afectando al hombro derecho.

 

CONCLUSION

Nuestro cuerpo es un mapa que además tiene memoria.

Las lesiones antiguas nos revelan cómo ha ido compensando/resolviendo el cuerpo.

Es importantísimo, como ya he dicho en otros post, hacer una historia clínica profunda y una buena valoración que nos revele si todo lo que le ha pasado al paciente sigue dando un gasto extra o no.

En el ejemplo anterior, un dato revelador de la pelvis me hizo sospechar que había tenido problemas de hombro, eso quiere decir que seguramente esa patología no se resolvió bien, sino que el cuerpo siguió compensando y los síntomas de la paciente actualmente se presentan en la fisiología de la micción, no en el hombro, no en la dorsal, no en el pie operado.

Me atrevería a decir que en este ejemplo, y sin haber valorado a la paciente, teoría solamente por lo tanto, el problema principal está en la pelvis, compensó hacia los miembros inferiores hasta tal punto que la paciente fue operada del pie derecho, y al fijarle esa compensación siguió desde la pelvis en ascendente hacia el hombro derecho.

Está claro que son conjeturas, habría que hacer una buena historia clínica, una valoración estática, una valoración dinámica, unos test de flexibilidad, …

Saber el orden de los acontecimientos es crucial. No es lo mismo que la paciente desarrolle el juanete y luego la lesión de hombro a qué esto se desarrolle al revés, primero una lesión de hombro y después juanete. 

 

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