¿Qué zapatos me pongo hoy? ¡Con lo que me duelen los pies!

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¿Te vuelves loco pensando en qué calzado ponerte?¿Te duelen los pies? ¿Tienes juanetes, dedos en garra o dedos martillo? ¿Tienes el pie más ancho que antes? ¿De repente te has dado cuenta de que tienes un pie plano?

Muchos son los pacientes que llegan a la consulta con dolor en los pies. En numerosas ocasiones el motivo de la consulta es otro y la conversación sobre los pies aparece poniendo en evidencia que el paciente asume el dolor de esa zona como algo normal.

El problema de este tipo de pacientes, además de un dolor recurrente en los pies y la aparición de durezas en la planta, suele ser que no encuentran un calzado adecuado. Los zapatos que les sirven de ancho le están grandes de largo, les suelen rozar los nudillos de los dedos en el zapato, sufren rozaduras en la inserción del tendón de Aquiles.

¿Qué le pasa a nuestros pies?

Nuestros pies ya no están acostumbrados a caminar sin protección. El uso de calzado nos limita los movimientos de los dedos del pie y perdemos mucha información del terreno que pisamos debido a que nuestra planta del pie está protegida.

Perdemos la capacidad de separar los dedos y de moverlos uno independientemente del otro. Podemos pensar que estos movimientos no son necesarios para nosotros, es un error.

Desde el enfoque de las cadenas musculares cuando el cuerpo comienza a acumular tensión, si el individuo no la resulve, irá trasladándola hacia las extremidades de su cuerpo, es decir, hacia la cabeza, las manos y los pies.

Para nosotros es fundamental mirar lo que tenemos delante, la mirada horizontal, es por ello que sufrimos las compensaciones que hagan falta para mantenerla.

Seguro que ahora te acuerdas de alguna anciana que has visto con una hipercifosis (chepa) que le hace estar encorvada y el cuello se adapta y hace una curva elevando la cabeza, como si de una tortuga se tratase.  

Con las manos realizamos las tareas de precisión, manipulación de objetos y alimentación. El uso continuado de las manos hace que los músculos estén activos y que éstos se opongan con efectividad a la tensión que les llega del tronco.

En cambio los pies… viven encerrados y con el movimiento restringido. Esa restricción de movimiento hace que la resistencia a mantener las articulaciones de los pies (en concreto las del antepié) íntegras sea mínima.

La musculatura vive anulada y se deja vencer por las tensiones que le llegan de arriba más fácilmente que en las manos.

Las deformaciones que sufrimos en los pies (juanete, dedos en garra, dedos martillo, …) normalmente se producen lentamente, a lo largo de años, aunque se ven casos en donde la deformación ocurre más deprisa.

Que la evolución sea lenta es un inconveniente, ya que el paciente suele buscar ayuda cuando ya es un poco tarde.

Fisioterapia global.

La fisioterapia global, puede ayudar a mantener el pie flexible y adaptable, cuando el pie está aún intacto. Pero también ayuda a aliviar los pies que sufren alguna de las deformaciones que hemos comentado antes.

Una de las patologías más frecuentes en el pie, pero de la que los pacientes muchas veces no son conscientes, es la caída del arco transversal del antepié.

Es un caso muy común, pocos son los pacientes que advierten que este arco se les ha “caído”, y si se dan cuenta suele ser porque desde un momento puntual de su vida tuvieron que aumentar de talla de calzado o buscar modelos anchos para que les quepa el pie, ya que la consecuencia de la desaparición de este arco es que el antepié se nos queda más ancho.

Una buena noticia es que este arco puede recuperarse en muchos casos. Y si no se recupera del todo sí que el trabajo que realizamos para esta patología estructura lo suficiente el pie del paciente como para que éste note que el dolor desaparece y que el calzado le resulta más cómodo que antes.

Un trabajo regular sobre el pie es importante para su mantenimiento ya que, como hemos mencionado anteriormente, llevamos el pie encerrado, limitando así la musculatura.

El mantenimiento del pie en realidad es algo sencillo y no supone mucho tiempo. Incluso, si vivimos en pareja, puede ser un buen ejercicio tumbarse a última hora del día a dar un masaje a nuestra pareja, recibiendo nosotros el mismo masaje, mientras comentamos qué tal nos ha ido el día.

En mi centro, Herranz Fisioterapia Global, pongo a tu disposición el taller pies flexibles y adaptables,  para explicar en una sesión todo el trabajo que podemos hacer en el pie. Puedes venir solo o en pareja y en grupos de 4 personas o más disfrutas de un descuento especial.

¡Anímate! Aprende a cuidar tus pies y a relajar así las tensiones que acumulas en el día a día.